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Filosóficamente, las barricas T.W.Boswell poseen un toque del viejo mundo y son moldeadas a mano seleccionando el mejor roble. Hemos respetado el arte del tonelero y el esfuerzo de nuestro bisabuelo por trascender el trabajo hecho manualmente a través de nuestras generaciones.
A diferencia de la Galia de los Romanos, las barricas del siglo veintiuno son apreciadas por su belleza como también por sus sabores. La primera barrica era probablemente un tronco de árbol hueco parecido a un tambor. Con los afortunados inventos de instrumentos especializados, hoy nuestras barricas T.W.Boswell poseen terminaciones de la más alta calidad.
Un aspecto que realza la belleza de este barril es el acero. El acero que hoy se utiliza en los sunchos es significativamente más durable y de mejor aspecto que el que se usaba en la edad de hierro.
La mano y el ojo experimentado emprenden la importante tarea de terminar la barrica y asegurarse de dejarla perfectamente terminada. Cada barrica T.W. Boswell es hecha con un ojo vigilante y una pasión para crear un barril que compite con cualquier otro. El resultado es una barrica con estilo de magnífica ejecución que se fabrica para ser mostrada en las bodegas.
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